Mi reciente visita al Archivo Comarcal de la Noguera nos ha llevado a reflexionar sobre la importancia de la memoria histórica, especialmente en el caso de los pequeños pueblos como Miralpeix que en 1999 quedó bajo las aguas del Pantano de Rialp. aspectos más preocupantes que hemos constatado es la percepción de que, por ser pequeño, Miralpeix no merece ser objeto de un vídeo de memoria histórica sólo de sí mismo como hicieron con otros pueblos.

Esta discriminación es inaceptable; cada pueblo, independientemente de su población, tiene una historia que vale la pena compartir.

La memoria de un pueblo no es sólo un conjunto de datos o imágenes, sino la esencia de sus tradiciones, leyes familiares y recuerdos que bondados a sus habitantes.

Incluso en la diversidad de nuestros pueblos existe una riqueza que nos une, y es esencial que los archivos —especialmente los archivos comarcales— actúen como guardianes de la memoria de todos.

La riqueza de un país es la cultura

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